Recientemente un tribunal del estado de Arizona, en el caso C20133885 y ante el juez Richar S Fields, tuvo que verse obligado a escuchar una absurda demanda de una enfermera que trabajaba en una universidad local de Pina, Arizona.
La queja de la enfermera era que muchos estudiantes hispanos hablaban español entre ellos. La enfermera, Teri Bennet, decidió querellarse ante sus superiores y estos ni caso le hicieron. Es obvio que para la universidad esto no era un asunto trascendental y tampoco iban a meterse en un lío legal en el que se alegara que atentaban contra la libertad de estudiantes de expresarse en el idioma que quisieran.
En vista de que la universidad no actuó, la enfermera decidió recurrir al tribunal el 15 de julio de 2015. En su demanda, alegó que los estudiantes hispanos y la universidad le violaban su derecho angloparlante. Este es otro de esos argumentos frívolos que se están poniendo muy en boga en los estados conservadores de EE UU. En este caso, el mismo no prosperó ante un juicio por jurado en donde el jurado indicó que la universidad nunca violó el derecho de la enfermera como angloparlante y tampoco tomó represalia alguna porque las expresiones de los estudiantes era un derecho constitucional protegido por la primera enmienda.
La universidad, como recurso que tiene, solicitó al tribunal que le impusiera a la Demandante el pago de los honorarios y las costas de tribunal incurrido por ellos; esta reclamación ascendía a la suma de 311,000 USD. El tribunal entendió que la universidad era acreedora a la suma de 111,000 USD. Queda por determinar si la Demandante tiene los recursos para pagar dicha suma de dinero.
La actuación de Bennett es tan retrograda como la de la secretaria del Condado de Kim Davis de Kentucky en rehusarse expedir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo por razones religiosas. Hay personas que se escudan en el manto de sus derechos para violar la de sus semejantes. Ellos olvidan que sus derechos terminan cuando los derechos del prójimo comienzan. Estos son dos ejemplos de la ola de odio o racismo que nos va arropando. Solo el remedio judicial es el que nos permitirá ajusticiar a estas personas, siempre y cuando el caso no se vea en el Tribunal Supremo de Alabama ante el Juez Presidente Roy Moore.
Para los interesados en el caso de Arizona, he aquí el enlace del historial judicial:
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