Sunday, May 31, 2015

Los perros tienen derecho a estar en la mesa

Todo el que me conoce sabe lo fanático que soy de los podcasts. Incluso, ellos conocen de mi actual streak diario de escuchar podcasts el cual me posiciona en el segundo lugar; hay otra persona que lleva 16 días más que yo escuchando programas radiales. Pero que tiene que ver mi pasión por los programas radiales con este post, bien sencillo. Veamos. 

El viernes temprano en la mañana siempre verifico mi cuenta de Twitter para ver que pasa en el mundo legal. De repente leo un tuit de Brian Lehrer pidiendo que la gente llamara a WNYC para que opinaran si estaban o no estaban de acuerdo que los perros estuviesen con sus "amos" en un restaurante con mesa en la calle. Mi impulso por contestar no espero, la reacción fue inmediata. Mi tuit lee:
@BrianLehrer of course. Why not? There is dust and pollution in our streets; a dog in our table would not make much difference.
De forma inmediata me puse a escuchar el podcast sobre este tema y mi tuit fue favorecido por Brian Lehrer y WNYC.

Pero de qué trata esta medida legislativa la cual me tomó por sorpresa. Siempre había pensado que no existía prohibición alguna de tener nuestros perros en las mesas del exterior de un restaurante; parece que sí los hay. En Nueva York, un comensal no puede traer su mascota a un restaurante con mesas en la calle, aunque hay sitios que se hacen de la vista larga y no cumplen con la ley.

En estos días, el Senado del Estado de Nueva York está considerando la medida para permitir que cualquier individuo pueda sentarse en las mesas de afuera de un restaurante con su mascota sin ningun problema, siempre y cuando se cumpla con ciertas condiciones. De aprobarse la medida, que da indicios de ser favorecida, Nueva York sería el segundo estado que legisla sobre este asunto; el primero es California. He aquí el enlace de la ley en California. http://leginfo.legislature.ca.gov/faces/billNavClient.xhtml?bill_id=201320140AB1965

Yo, como muchos saben, estoy a favor de esta medida y espero que se apruebe antes que los legisladores se vayan de veraneo. Total, tener perros en una mesa afuera de un restaurante no es distinto a inhalar el humo de cigarrillo de los transeúntes, que el polvo de la calle pueda caer sobre nuestra comida y no hablemos de los niños imprudentes cuyos padres no saben educar. A la hora de la verdad, hay muchos perros más civilizados que nosotros y estaríamos siguiendo los pasos de Europa; espero que el próximo paso para emular al Viejo Mundo sea la mejora sistema ferroviario.



Monday, May 25, 2015

El libro de Chemerinsky

Si usted leyó mi blog sobre Sydney Powell, no puede dejar de leer éste y no es porque uno el otro son excelentes; yo soy el peor autocrítico porque siempre pienso que algo puede ser mejor. Tampoco me considero un crítico de literatura, porque no creo en los críticos de nada, ya una vez dije que los críticos son meros entes que nunca han logrado una posición en la academia. Mas sí creo que puedo publicar mi opinión sobre un libro para que el lector tenga una idea de lo que trata el libro y de lo que leo. No tengo la intención, ni la tendré nunca, de decirle que usted debe leer. Usted es libre de leer lo que quiera. Para tenga una idea de lo que leo y me gusta, he dejado a un lado, en dos ocasiones, el libro de Nadine Strossen y no porque es aburrido, sino porque mi lapso de atención en un libro puede ser interrumpido si de repente un amigo en Washington DC me recomienda un libro.  Tampoco intente pedírmelo prestado porque el mismo contiene un sin número de anotaciones, párrafos subrayados e ideas para un futuro usar en algún escrito. Además, para mí los libros y la guitarra es como la pareja de uno, nunca se "presta" sin querer sonar a posesivo.

Acabo de terminar el libro de Erwin Chemerinsky titulado The Case Against the Supreme Court. Este es uno de tantos libros que un estudiante de Derecho debe leer antes de embarcarse en estos estudios o de forma inmediata, si ya lo empezó. Si quiere saber quien es Chemerinsky, le incluyo el enlace para que lea su biografía.  http://www.law.uci.edu/faculty/full-time/chemerinsky/. Una cosa sí le puedo decir, él ha postulado ante el Tribunal Supremo Federal, como Lawrence Tribe, pero lo admiro más que a Tribe y su libro va a la médula de la vertiente ideologica conservadora que no ha sido ajena a este alto foro.

Chemerinsky discute al detalle varios casos y las distintas vertientes ideológicas que han dirigido al Tribunal Supremo a concluir de la forma en que lo han hecho durante los últimos noventa años. Discute en detalle lo que pudieron o no debieron hacer los jueces en cada una de estos casos y cual puede ser el panorama en el futuro a base de lo decidido en los mismos. En estos casos, él se dirige al Supremo por el nombre del Juez Presidente de ese momento. A lo mejor usted no lo sabe, pero en muchas ocasiones al Tribunal Supremo Federal se le llama por el nombre de su Juez Presidente. A modo de ejemplo la época de los 50's a los 60's se le conoce como Warren Court, siguiéndole la de  Burger Court, y a ésta la de Renhquist Court y, actualmente, tenemos para concluir la de Roberts Court (aunque hay otros que le llaman Kagan Court, un término que no estoy muy de acuerdo). Esta se espera que sea una de las presidencias más largas en el Tribunal Supremo porque John Roberts solo tiene 60 años y lleva ya diez presidiendo este Alto Foro.

Chemerinsky lo llevará a principios del siglo XX en un caso que me dejó perplejo y atónito, en especial por la posición asumida por uno de los baluartes defensores de la libertad de expresión: Oliver Wendell Holmes. Fue en Buck v Bell donde Chemerinsky de un plumazo demostró que todos, incluyendo a Oliver Wendell Holmes, somos mortales y tenemos nuestros fallos. Yo siempre me refiero a la debilidad humana con la siguientes frase: Todos somos héroes y villanos en esta película de la vida. He aquí el enlace para una lectura del caso, por si le interesa: https://www.law.cornell.edu/supremecourt/text/274/200.

Pero no solamente él habla de Wendell Holmes, sino también entra de lleno en la época de Fred Vinson, quien falleció de repente en el 1953, para posteriormente entrar en la epoca de gloria del Tribunal Supremo de los EE UU conocida como la Corte Warren y concluye de forma sistemática con la estocada final al entrar a discutir una serie de casos resueltos por la corte de Roberts donde favorece a ciertos sectores económicos y politicos. Es en esta parte que le sugiero al lector, si decide a aventurarse a comprar este libro, que preste sumo cuidado. Hay datos que si se lee de forma ligera pierde el sentido de una conducta no esperada de los defensores del puro federalismo. Bush v Gore, rings a bell? Si me pide el libro prestado para ojearlo delante de mí, va a ver todas mis anotaciones y parrafos subrayados en esta parte porque yo no paso de conservador al leer un libro de este tema.

Este es un libro, como el de Mark Tushnet In the Balance: Law and Politics on the Roberts Court, que todo estudiante de Derecho debe leer y releer; al igual que debe hacer con el de Sidney Powell.  Si no estudia Derecho o ya completó sus estudios, debe leerlo de igual manera, digo si este tema es de su interés.

Como dicen los americanos, a word of caution: no lea el libro de Sidney Powell, y Erwin Chemerinsky uno detrás del otro, es probable que ocurra una de dos cosas: se entusiasme mucho con querer ser un abogado y lidiar una batalla simbólica con la injusticia; o, desista de sus estudios porque entiende que usted puede aportar a la sociedad desde otra profesión distinta a la de abogado. Si ya cometió el pecado mortal, como yo, de ser abogado hace mucho tiempo, no se preocupe, ya el daño nuestro es irreparable y lo mejor que puede hacer es leerlo para entretenerse y conocer otra vertiente de pensamiento sobre este tema.


Saturday, May 9, 2015

Los autobuses como plazas públicas de expresión

Recientemente una organización judía prevaleció ante un tribunal federal contra la Metropolitan Transportation Authority. El motivo de la pugna judicial estaba relacionada a la colocación de una serie de afiches que reza: "Killing Jews is worship that draws close to Allah" (una crítica social al desprecio que sienten los musulmanes hacia los judíos). Dicha publicidad está colocada en los autobuses que circulan por los cinco condados de la ciudad de Nueva York y la MTA rehusaba colocarlas. Sin entrar en los méritos de la controversia o su racionamiento legal, el juez federal determinó que esta publicidad está protegida por la Primera Enmienda de la Constitución de los EE UU. La MTA considera que este tipo de publicidad política puede incitar a la violencia entre ambos grupos religiosos; pero el juez no lo entendió así. 

La decisión del juez federal de conceder el interdicto no entraría en vigor inmediatamente para permitir a la MTA a apelar o solicitar la revisión de la misma. En un giro inesperado, y pudiéramos decir que hasta desafiante, la MTA decidió cambiar su política en cuanto a qué se puede decir en sus autobuses mediante anuncios de publicidad. En un voto de 9 a 2 la nueva política de la MTA prohíbe cualquier anuncio de corte partidista o cuya naturaleza pueda considerarse de corte político, como el anuncio antes descrito. Ni corto ni perezoso ya la New York Civil Liberties Union informó que iban a acudir nuevamente ante el tribunal federal para que declarara esta política inconstitucional ya que esta instrumentalidad gubernamental tendría libertad arbitraria para censurar cualquier tipo de expresión que ellos entendieran es de corte político. Para la NYCLU los autobuses son las plazas públicas del niuyorquino en donde la libertad de expresión no debe tener límites.

Los autobuses como los metros estàn inundados de publicidad y mensajes de crítica social que intenta concienciar a sus usuarios en temas relevantes. Muchos usuarios que hacemos uso de esta medios de transportación lo leemos o no; pero dejar al arbitrio de una entidad eliminar ciertos mensajes porque los considera políticos raya en lo absurdo. Definitivamente, esta actuación gubernamental no pasa los tres tests legales para determinar si una medida o política es razonablemente adecuada.

Bajo esta nueva política algunos mensajes que traten de concienciar a los niuyorquinos pudiera ser prohibidos porque un comité los considere de corte político.  Es por eso que si organizaciones tales como Greenpeace, Amnistía Internacional, American Civil Liberty Union, por mencionar unas pocas, pudieran perder este foro público porque su mensaje caería bajo ese lenguaje vago de que el mismo tiene un contenido político.

Ya pronto veremos a estos grupos acudir al tribunal federal para que determine la legalidad de esta nueva política y, probablemente, no ser tan condescendiente en la adjudicación del interdicto como fue anteriormente.