Las redes estaban el pasado lunes que explotaban. Todo el mundo decía que el caso de libertad de expresión en las redes sociales iba a discutirse en el Tribunal Supremo Federal. Que gran desilusión me llevé porque no se decidió nada sobre los comentarios hechos por Elonis en su página de Facebook hacia su novia y los agentes del FBI. Para aquellos que no lo saben, Elonis fue un hombre que por despecho comenzó a escribir líricas de rap bastante violenta y gráficas contra su novia y agentes del orden público. Esto produjo que lo fueran a visitar agentes del FBI y que, posteriormente, le radicaran cinco (5) cargos criminales por violación al 18 U.S.C sec. 875 (c): esto es trasmitir a través del comercio interestatal comunicaciones que contuviesen amenazas de hacer daño a una persona.
En el tribunal de instancia, Elonis solicitó al juez que instruyera al jurado que el gobierno Federal tenía que demostrar que Elonis tenía la intención de trasmitir una amenaza. Obviamente tanto el tribunal de instancia y el de apelaciones rechazaron ambos dicha instrucción; basándose en que una persona prudente y razonable consideraría esta manifestaciones como una amenaza. Hasta ahora, no veo ningún reclamo de libertad de expresión como las redes sociales querían hacernos ver. Si quieren ver el lenguaje intimidante en la pagina de Facebook y una relación de hechos del caso más completa, les incluyo el enlace al final de este post.
De antemano debo indicarle que la Corte Roberts decidió este caso de la siguiente manera: la opinión mayoritaria fue suscrita por C.J Roberts y se le unió S. Sotomayor, R.B. Gingsburg, E. Kagan, S. Breyer, A. Scalia, y A. Kennedy. Hubo dos disidencias: S. Alito y C.Thomas.
En la argumentación final del caso a nivel de instancia, el procurador indicó que no era importante si Elonis tenía la intención de amenazar (it doesn't matter what he thinks).
El Tribunal Supremo, en su objetivo de interpretar la ley, indicó que si un estatuto omite mencionar en su articulado la intención criminal (mens rea, scienter) no significa que la misma no se considere. En pocas palabras y citando ad verbatim a C.J. Roberts: wrongdoing must be conscious to be criminal. Es decir, y el propio Roberts lo dice, la máxima de que la ignorancia de la ley no lo exime de su cumplimiento es muy cierta, pero en casos criminales, tiene que demostrarse la intención de delinquir. Para sostener su posición Roberts cita el caso de Morisette v U.S. 342 US 246 (1950). Hay otros ejemplos jurídicos que C.J Roberts discute que no creo prudente incluirlo por no abrumarlos de datos.
De igual manera, pudiéramos deducir que C.J. Roberts regaña juridicamente al tribunal de instancia por aplicar una norma de derecho extracontractual en un caso criminal. Es decir, el principio de que una persona razonable entendiera que las expresiones de Elonis eran amenazantes. En el Derecho Penal este quantum de prueba no puede ir por encima del estado mental del acusado (wrongdoing must be conscious to be criminal). El estado mental de un acusado está muy afianzado en el Derecho Penal de EE UU, y no es momento para obviarlo o pasarlo por alto.
Para los aficionados al Derecho y en específico al Derecho Penal, les incluyo el enlace de la decisión de Elonis v. US. http://www.supremecourt.gov/opinions/14pdf/13-983_7l48.pdf. En este enlace pueden ver en detalle todo lo que se discutió en este caso y por qué la decisión mayoritaria no acogió las preocupaciones de Alito y Thomas.
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